martes, 3 de febrero de 2015

EL CALOR DEL VERANO NOS VUELVE LOCOS (Capítulo 2)

Al leer este capítulo me he acordado de un dicho que solía decir mi abuela:
El bochorno del verano vuelve loco hasta al más pintado”
Sólo a Don Quijote se le ocurre salir en pleno mes de julio a ejercer de caballero andante, a pasar todo el día a la intemperie bajo el sol abrasador que seca las tierras manchegas sin una sola nube que le de sombra a lomos de un rocín flaco, seguramente rodeado de moscas y vestido con una armadura cutre que la única función que puede tener es aumentar su sensación de calor, pero ¿y si Cervantes usó el desierto manchego al que da lugar el verano de forma intencionada?
Seguramente fuera el paisaje más diferente que se puede encontrar al típico que se define en las novelas de caballería, como frondosos bosques o cuevas en las montañas donde se esconden dragones y gigantes.
También podría ser que el verano fuera un motivo que favoreciera el inicio de la locura de Alonso. Imaginemos por un momento que antes de hacerse adicto a la lectura él estuviera tratando de dormir en una noche en la que no corriese ni una pizca de aire, con las ventanas abiertas de par en par y dando vueltas en la cama, sin conseguir conciliar el sueño por culpa del calor. Puede ser que para distraerse, para que le ayudase a dormir, o simplemente por la frustración que sentía, cogiera un libro de la estantería sin fijarse siquiera en cual y que la lectura le enganchase tanto que ya no pudiera parar de leer, llegando a obsesionarse con la caballería.

Nunca nadie le había dado importancia al hecho de que la historia empezase en julio y no en otro mes, pero ¿por qué no podría ser este detalle tan importante como para darnos una información crucial del inicio del libro? ¿por qué julio y no otro mes?
Aquí os dejo una imagen de fantasía caballeresca y al lado otra de la llanura manchega en esta época del año para que podáis destacar mejor las diferencias.













"y prosiguió su camino, sin llevar otro que el que su caballo quería, creyendo que en aquello consistía la fuerza de las aventuras."
Esta frase me chocó mucho cuando la leí porque no le encontré sentido, supongo que debido a la idea que tengo en mi cabeza de caballero andante, siempre fuerte, seguro y dueño de sí mismo, tanto como para controlar a su propio caballo. Es por eso que aquí se destaca mucho la personalidad del Quijote, alguien tan entregado a la aventura que hasta caminar y moverse al azar es un desafío; prefiere no intervenir y dejar que ella misma le sorprenda sin ser buscada.
Esto nos puede llevar a preguntarnos ¿Qué es la aventura? ¿Alguna vez la hemos vivido  en nuestra propia piel? ¿Qué hacemos mal si nos cuesta tanto encontrarla?
Lo que nos falta es esa chispa de locura que caracteriza al Quijote y que le ayuda a vivir con más intensidad sin que le importe lo que piense la gente, siendo él mismo y haciendo lo que le gustaba sin tener en cuenta si eso se llevaba en su época o no. Y aunque intenta seguir el modelo clásico de caballero lo hace a su manera, diferenciándose en muchos pequeños detalles que me recuerdan de alguna forma a la pintura impresionista: si los miras de cerca puede que no parezcan gran cosa, pero en una visión general crea un personaje totalmente diferente y único; al igual que en los cuadros, debes alejarte para distinguir la imagen, porque si miras de cerca sólo ves muchas pinceladas largas entremezcladas sin orden aparente.
Puede que El Quijote esté loco, pero como dijo Johnny Deep en la película "Alicia en el país de las maravillas"
Las mejores personas lo están.
Alba Cebrián.










2 comentarios:

  1. Alba,
    Es interesante el conjunto de reflexiones y sugerencias que nos propones en torno a la elección del verano. "El sol entraba tan apriesa y con tanto ardor que fuera bastante a derretirle los sesos, si algunos tuviera". Muchos, en la historia de la literatura y también del cine, han explorado esta relación entre las codiciones físicas externas y el (des)equilibrio psicológico. No obstante, parece que el extremo calor manchego no basta para convertirnos en "quijotes", ¿o sí, Alba?¿Cuántos de estos te rodean?
    Por otro lado, gracias por mostrarnos otro contraste más de un libro de contrastes, este del paisaje mínimo manchego (como cuadros de rothko, dijimos en una entrada) y el paisaje "cargado" de universo de los libros de caballerías.
    La invitación que haces para que pensemos sobre la naturaleza de la "aventura", su sentido y su presencia en nuestras vidas, me parece muy sugerente. Ofreces la posibilidad, por esta vía, de que pensemos nuestras vidas. De eso se trata, Alba.
    Seguiremos pensando y hablando.
    Gracias
    Gracias

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  2. No sé si sólo el calor en sí sería suficiente, creo que hay muchas más variables que pueden influir en llegar o no a convertirnos en "quijotes", como, por ejemplo, la sociedad. Hoy en día (me voy a basar en lo que ha dicho mi compañera Rocío en su blog) se rechaza a los diferentes, a los que no encajan o siguen otro camino distinto al resto yendo un poco a contra corriente, y por eso cuando aparece uno se le señala con el dedo. Si hay algún Quijote a mi al rededor yo no me he dado cuenta, lo cual no quiere decir que no exista porque seguramente lo esconda, seguramente intente ocultarlo al resto para que no se le señale y que nadie sepa que es distinto. Esto mismo pasa también en el libro, al ser el Quijote víctima de las burlas de los que se topan con él, lo que quiere decir que la sociedad no ha avanzado nada en 400 años (refiriéndome a la forma de pensar), y esto es un poco triste.

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