Sancho Panza, que al ser su escudero suponemos que es menos inteligente que él, le engaña como quiere cuando le cuenta la reacción de Dulcinea al "leer" su carta.
El Quijote encuentra una explicación fantástica a todo aquello que no cuadra en su historia o que resulta imposible de creer, como por ejemplo haber llegado al Toboso y haber vuelto en tan solo tres días, sin apenas pensarlo dos veces.
Al mismo tiempo desengaña la imagen de campesina que Sancho le describe de su amada, siguiendo sin salir del mundo creado en el interior de su mente donde cualquier cosa es posible, por muy ilógica que esa idea nos parezca.
Y ahora os pregunto: ¿No os ha pasado eso nunca a vosotros?
¿Nunca habéis estado tan convencidos de algo que por muchas demostraciones que os den de que estáis equivocados no dais vuestro brazo a torcer?
Hay veces que somos tan "cabezones" al defender una opinión que tenemos la mente tan cerrada que no vemos lo que pasa delante de nuestras narices, que creemos que todo el mundo se equivoca y nosotros estamos en lo cierto; o que cuando nos damos cuenta de que no llevábamos razón, simplemente por cuestiones de orgullo no lo reconocemos y seguimos negando lo evidente, dando argumentos para no reconocer nuestra derrota.
Aunque ¿qué diferencia esa cabezonería de la tenaciad? ¿Ser cabezón tiene que conllevar siempre un matiz negativo?

Alba Cebrián Cortés.