domingo, 22 de febrero de 2015

TIRANT LO BLANC Y 50 SOMBRAS DE GREY



En mi opinión son dos libros que no se pueden comparar.
Como no me he leído ninguno de los dos me he informado un poco sobre ellos, y esta es la conclusión a la que he llegado.
Por un lado tenemos a Tirant lo Blanc, considerado por Cervantes el mejor libro de caballerías que se ha escrito. Es un libro muy completo que comprende tanto trama caballeresca situada en la Valencia del siglo XV como tema amoroso, mezclando ambos en una historia lineal basada en el medievo. Trata el amor desde un punto de vista renacentista saliéndose de los tapujos que existían en la edad media, época en la que se sitúa el libro, pero siempre defendiendo un tópico que se usaba mucho en esta corriente literaria, el carpe diem, creando una novela redonda que se va transformando en drama y al final en tragedia.
Por el otro lado tenemos una novela que está causando furor hoy en día, 50 Sombras de Grey, la cual trata de la historia de amor entre un hombre guapo y rico que oculta muchos problemas psicológicos y una chica universitaria que se enamora perdidamente de él y que no tiene dinero. Según algunas críticas que he mirado, la historia carece de argumento, ya que el primer libro entero únicamente trata de la indecisión de la protagonista sobre firmar o no un contrato que le propone el Sr. Grey, además de que está mal escrito porque la autora emplea siempre las mismas palabras y la mayoría de los diálogos son muy repetitivos.
Estoy de acuerdo con la crítica que se hace en el artículo que afirma que no pasará a la historia ya que opino que su éxito se debe básicamente a una campaña publicitaria y un marketing muy bueno que ha hecho al libro conocido en todo el mundo, y que no tiene nada que ver con Tirant lo Blanc porque son novelas muy diferentes que tratan y se centran en temas distintos o los miran desde puntos de vista diferentes pues según mi punto de vista, el autor de Tirante el Blanco (título en español del libro) únicamente emplea el amor para expresar su punto de vista renacentista de la vida.
Respondiendo a la pregunta lanzada en el blog de Residuos, lo de quemarlo o no depende de con qué criterio lo mires. Si lo miramos desde el del cura el libro habría acabado en la hoguera porque si lo que buscaban era acabar con la locura del Quijote no creerían que fuera bueno leer un libro sobre un hombre con tantos problemas psicológicos.
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Alba Cebrián

La codicia mueve el mundo

Don Quijote vuelve a salir de aventuras, no habiendo servido de nada la quema de libros realizada por el cura del pueblo, su ama y su sobrina, pero esta vez más preparado. Se toma su tiempo en reunir dinero vendiendo o embargando cosas, en preparar camisas de repuesto siguiendo el consejo del ventero y en elegir a un hombre que pudiera ejercer de su escudero.
Es entonces cuando Cervantes introduce a Sancho Panza en la historia, el cual acompañará a Alonso Quijada en todas las aventuras que le quedan por vivir. Al pensar sobre este hombre nos podemos preguntar ¿Qué le puede hacer abandonar a su familia sin avisar y seguir a su vecino, al que cree loco, por las tierras manchegas sin nada más que un poco de dinero y montado en un borrico?
Como siempre puede haber varias respuestas, como que se había peleado con su mujer y quería perderla de vista por un tiempo; que necesitaba salir de una rutina aburrida en la que se estaba asfixiando y aquella era la mejor opción que tenía o (y este es el motivo que más me convence a mí), lo que le mueve es la codicia.
Me explico; Sancho Panza era pobre y sólo vivía de lo que ganaba trabajando en el campo, lo que seguramente no era mucho, y de pronto su vecino le ofrece ser el gobernador del reino que conquistase en sus caballerías. Esto le provocó que su cabeza inmediatamente se imaginase viviendo como un rey, rodeado de riquezas y sirvientes sin tener que volver a trabajar en toda su vida, y aunque la propuesta fuese un poco absurda hecha en los labios de Don Quijote, un "Caballero" sin armadura real con partes hechas de cartón, montado en un rocín flaco y encima luchando solo, que no tenía ni una posibilidad entre un millón de cumplir su propósito, la aceptó sin pensárselo mucho.
Los pájaros que entraron en su cabeza no le dejaron analizar lo que le estaba proponiendo ni la probabilidad que tenía el proyecto de éxito, le quitaron toda capacidad de pensar y razonar y le impulsaron a partir a la aventura con su vecino.
Muchas veces esos "pájaros" también se meten en nuestras cabezas cuando hacemos planes, creándonos unas expectativas muy altas y haciéndonos ilusionarnos con algo que puede no salir bien, pero que tenemos tantas ganas de que suceda que no nos interesa ver la parte negativa. Esto muchas veces nos provoca decepciones que se podrían haber evitado teniendo la mente un poco más abierta y no dejándonos guiar por las ganas que teníamos de que algo se cumpliera, porque el destino puede ir a nuestro favor o no, y nuestros sueños se pueden cumplir o pueden seguir siendo solo sueños siempre.
Alba Cebrián.